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DISEÑADORA CARMEN BASELGA

Elna Cappelli

Carmen Baselga es interiorista y directora creativa del estudio de diseño multidisciplinar que lleva su nombre, Carmen Baselga_Taller de Proyectos, ubicado en España, en la ciudad de Valencia.

CB compatibiliza su actividad profesional impartiendo clases en el Máster Universitario en Diseño de Interiores de la Universidad Cardenal Herrera-CEU de Valencia, desde su primera edición en 2012. Ha sido decana/presidenta del Colegio Oficial de Diseñadores de Interior de la Comunidad Valenciana y miembro del Consejo General de colegios de España, así como de asociaciones internacionales como IFI, ECIA y CIDI.

Desde su estudio, y en estrecha colaboración con su equipo, desarrolla buena parte de su actividad en el entorno del diseño y la arquitectura interior. Ha realizado numerosas obras de interiorismo que ponen en relieve su alta profesionalidad en diversos ámbitos.

P: Nos gustaría nos contaras qué significa en tu vida el diseño y cómo fue tu trayectoria profesional.

- Qué significa el diseño en mi vida… en realidad mucho, forma parte de mi esencia, creo que descubrí mi vocación bien joven, aunque entonces no supiera ponerle nombre; mi madre era muy austera, hoy se diría minimalista, le gustaba que el espacio fuera muy funcional, fácil de limpiar… yo a veces sufría porque me parecía que mi casa no era como la de los demás, no había objetos decorativos por ejemplo, que según ella solo servían para quitar el polvo. Me gustaba mucho fijarme en las casas de amigas a las que iba… Creo que esta necesidad de entender y de modificar mi entorno tuvo parte de culpa en la elección de mi profesión.

Otro referente fue una película que vi con trece o catorce años, “Pillow Talk” (en España se llamó Confidencias a medianoche). Me fascinó el papel de la protagonista, encarnado por Doris Day. Me llamaba la atención aquella mujer llena de planos que organizaba espacios y decidía como tenían que amueblarse o decorarse, además era un perfil de mujer independiente y moderna de los años 50-60 americanos, muy neoyorkina, y muy lejano de los referentes de las mujeres españolas de aquella época.

Luego, la realidad me llevó por otros caminos, no tenía mucho que ver con aquella ficción cinematográfica. Me fui aproximando a la arquitectura porque con 15 años empecé a salir con un chico que estudiaba arquitectura y al que acompañé a lo largo de su carrera, y así conocí desde bien joven quién era Lecourbusier y lo que supuso el movimiento moderno.

Monté mi primer estudio con dos compañeras nada más terminar en la escuela de diseño, con veintidós o veintitrés años, aunque continué estudiando en la Facultad de Psicología. En aquella época empezamos diseñando tiendas de ropa, y luego pasamos varios años que no hacíamos otra cosa. Una de las socias se descolgó a los pocos meses, (cuando empiezas se gana muy poco y éramos tres a repartir), y la otra al cabo de cinco años cambió de ciudad.

Después de 7 u 8 años decidí que necesitaba hacer un “reset”, sentía la necesidad de actualizarme y respirar nuevos aires; cerré el estudio que por aquel entonces compartía con un socio/novio y me fui a la Universidad de Salamanca a cursar un Master en Diseño de Interiores, el primero que hubo en España, era en la facultad de Bellas Artes de esta cosmopolita ciudad, eso fue en 1992-93. Aquello me abrió la mente de nuevo. Regresé y retomé el trabajo (poco trabajo, después de haber abandonado) que compaginé con la carrera de arquitectura técnica, hasta que me quedé embarazada. Esta nueva experiencia también cambió mi visión del mundo.

Compatibilicé mi maternidad con el trabajo por cuenta ajena, aquí entré de lleno en contacto con el mundo del diseño de cocinas. Y tras la primera infancia de mi hija me lancé de nuevo a montar un estudio propio, que es el que continúo dirigiendo a día de hoy. Aquí combinamos básicamente diseño de espacios expositivos con proyectos de viviendas y espacios comerciales y gastronómicos. Es un estudio pequeño, somos normalmente cuatro personas, nunca he querido crecer porque me gusta participar de todos los proyectos que llevamos entre manos, me siento cómoda con esta escala.

P: ¿Cómo ves el desarrollo del diseño en Valencia en relación al desarrollo del diseño en el mundo? ¿consideras que puede hablarse de un “diseño Valenciano”?

Creo que Valencia está muy bien posicionada, no en vano ha sido elegida Capital Mundial del Diseño 2022. Quizás no sea tan conocida como Barcelona, pero es una ciudad que tiene industria y que al no ser demasiado grande también ha podido mantener algo más la artesanía, que es la base de lo que hoy es el diseño. De hecho tenemos un pasado muy rico en ese aspecto, la cerámica, la ebanistería, las artes gráficas, o la industria de la seda; Valencia formó parte de la ruta de la seda desde el siglo XV hasta el XIX, lo que además del valor industrial y comercial, significó intercambio y riqueza cultural, era un puente entre oriente y occidente. Esto, obviamente, nos ha dejado huella.

Por otra parte la digitalización y la sostenibilidad están transformando completamente la industria tal y como la conocemos; en este proceso el diseño tiene mucho que aportar, y en Valencia lo tenemos claro, la nueva industria no va a ser posible si no se cuenta con los diseñadores. Tenemos que conseguir que se entienda que el diseño no es un valor añadido sino un valor intrínseco a la industria. Hablo del diseño industrial pero esto se puede extrapolar perfectamente al diseño de espacios, ya sean interiores o exteriores, efímeros o permanentes.

Añadir que quizás podemos hablar de un diseño valenciano desde principios de los años ochenta, donde surgen una serie de diseñadores y colectivos de diseño, como por ejemplo “La Nave” que apoyados por un organismo oficial que surge también en aquél momento, IMPIVA (Instituto de la Mediana y Pequeña Industria Valenciana), dan a conocer lo que significa esta profesión y sus valores de cara a la industria y a la sociedad. Pero aquél era un diseño singular porque era un momento singular también, todavía estábamos en el postfranquismo, era una época aperturista y fresca, y estaba todo por hacer, esto ayudó a posicionarnos.

Aunque si te refieres a si hay unos rasgos claramente diferenciadores actualmente en el diseño valenciano, creo que al final el leguaje que utilizamos a la hora de proyectar es bastante universal, es normal, ocurre siempre, también el gótico se internacionalizó y mira si eran complejas entonces las comunicaciones. Creo que la verdadera idiosincrasia está en lo que deja en la ciudad, en la cultura del lugar, en las personas, la acción de diseñar.

P: tu propio estudio, ¿consideras desarrolla una línea específica del diseño (o estilo) o se va adaptando a las circunstancias y avatares del mundo del diseño?

Tenemos un lenguaje contemporáneo que muy probablemente tiene bastante en común con el de otros estudios, aunque tenemos nuestra propia metodología. Hay quien sí que sabe ver en nuestro trabajo rasgos diferenciadores. Algo debe haber, pero yo no soy capaz de expresarlo.

P: ¿Cuáles fueron los proyectos más significativos de tu trayectoria? ¿Por qué?

Pues por ejemplo las dos exposiciones de impresión 3D, la última es la que hemos hecho para Fundación la Caixa, ha estada un año en Barcelona y ahora estamos con los proyectos de adaptación para la itinerancia por diferentes ciudades de España. Pero con la que más disfruté y aprendí muchísimo es con la que hicimos para Fundación Telefónica en Madrid, “3D Imprimir el Mundo” donde llevamos también la curaduría. Trabajamos en estrecha colaboración con otro estudio Valenciano, el de Héctor Serrano. Está itineró también por Latinoamérica, estuvo en Lima, Buenos Aires, Santiago de Chile y finalmente en Ciudad de México donde acabó su periplo a principios de 2020.

Y tengo un sentimiento especial por “Juegos de Agua”, el primer proyecto expositivo que hice para la marca alemana de griferías Grohe, en 2003. Fue un proyecto de bajo presupuesto, y estaba inspirado en un poema de la poeta cubana Dulce María Loynaz

En cuanto a vivienda, destacaría un apartamento que hicimos en una playa cercana a la ciudad, en la web aparece como “Ático frente al mar”

P: ¿tienes algún proyecto a futuro?

Estamos con un proyecto efímero, es el ágora para la Capital Mundial del Diseño durante CEVISAMA, que es un certamen ferial monográfico del sector cerámico, el baño y la piedra natural.

P: ¿Qué les dirías a los estudiantes próximos a egresar sobre sus expectativas en el campo del diseño?

Que es amplio, que no se queden con lo primero que prueben y no se frustren si no salen las cosas como uno quiere, es una carrera de fondo, al menos en mi caso así ha sido y lo sigue siendo. Hay muchas parcelas dentro de esta disciplina, solo hay que ver en cuál de ellas nos sentimos más cómodos o cuál se nos da mejor. A veces puede gustarnos más de un campo, por ejemplo en mi caso una de mis especialidades es el diseño de cocinas, y otra es el diseño de espacios expositivos. No tienen nada que ver la una con la otra, sin embargo en ambos terrenos me siento cómoda. Se pueden dar combinaciones raras o aparentemente raras, pero no pasa nada, al final eso nos hará más singulares como profesionales. Todo aporta a la hora de crear tu perfil profesional.

Video expo “3D IMPRIMIR EL MUNDO”en youtube:

https://www.youtube.com/watch?v=H1bTuhkAIu0&t=17s

Vídeo en Museo Universum, Ciudad de México:

https://www.youtube.com/watch?v=THpzf1eiAfs

Imágenes 1,2 Exposición Telefónica 3D

Imágenes 3, 4 Juegos de agua

Imágenes 5,6 PRINT 3D cosmocaixa

Imágenes 7,8 Casa CAPICUA

Imágenes 9,10 Ático frente al mar