HOMENAJE A OSWALDO GUAYASAMÍN. A CIEN AÑOS DE SU NATALICIO

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HOMENAJE A OSWALDO GUAYASAMÍN. A CIEN AÑOS DE SU NATALICIO

Lic. Adela del C. Noriega .

adelanor@gmail.com

A cien años del nacimiento del maestro ecuatoriano Oswaldo Guayasamín nuestra Facultad de Artes, a través del Departamento de Artes Visuales/ Artes Plasticas, le rindió homenaje. Para ello se organizó en conjunto con el Foro de Pensamiento Latinoamericano (UNT) coordinado por la Dra Mónica Ruffino Docente – Investigadora Facultad de Filosofía y Letras (UNT) y Directora PIUNT H-635 (UNT) un Seminario denominado: “Por nuestra América. Homenaje a Oswaldo Guayasamín. A cien años de su Natalicio”. Esta actividad se concretó entre los meses octubre y noviembre y consto de dos sesiones: en la Sesión Ise dictó el workshop “Aproximación a la estética de GUAYASAMIN” a cargo de docentes de nuestra licenciatura y dirigido a los alumnos de la carrera LAV. La Sesión II consistió en un Conversatorio en torno a la figura de GUAYASAMIN en el que se desarrollaron las siguientes actividades: proyección de video; inauguración de una Instalación Pictórica en homenaje al maestro y la disertación de especialistas invitados como el Dr. antropólogo Adolfo Colombres y la Lic. Adela Noriega. A propósito del aporte de estos invitados es que les acercamos algunas reflexiones de la Lic. Adela del C. Noriega (Prof. Adjunta Catedra: Historia de la Arte Plásticas II. Dpto LAP/LAV. Facultad de Artes UNT, Tucumán. Argentina).

HOMENAJE A OSWALDO GUAYASAMÍN

Un aspecto relevante en la estética de Oswaldo Guayasamín es en parte a su entendimiento a la crítica. Y digo a la crítica en el sentido que la obra es la palabra del súbdito, aquel que desaprueba las órdenes, aquella que busca la emancipación de una clase social, a la que él mismo dice pertenecer: Indígena. Podemos resumir su extensa obra en tres numerosas series: “El camino del llanto”, “la Edad de la ira” y la “Edad de la ternura”, en todas somos los espectadores de la marca de los acontecimientos que le rodean: la visión de su gente y su sociedad.

En el “soy indio” señala su origen quechua, por parte del padre, y mestizo, por parte de madre. Como sabemos países como Cuba, Chile, Argentina entre otros buscan su autodeterminación. Señalo dos grandes referencias que van a ser claves a principios del siglo XX para dar inicio a este camino, Cándido Portinari, en Brasil (1930-1962) y uruguayo Torres García (1874- 1949).

Ya lo señala Torres García: “mi objetivo es contribuir al esfuerzo de América por encontrar “un arte propio. Así también nos acercamos a lo primitivo de las culturas Indoamericana, reintegrándonos a nuestra verdadera tradición” (1946)

Si bien se ve que la influencia europea está presente y posibilita directa o indirectamente el inicio hacia la contingencia de que se pueda indagar en el continente con lenguaje propio, a partir de la década del 30, van a surgir en América, una serie de generaciones intermedias que buscan aportar hacia éste camino. Guayasamín pertenece al grupo de artistas latinoamericanos, pero además gana trascendencia internacional.

Oswaldo Guayasamín, estudia en la academia de Quito, es el pintor ecuatoriano, pero que se define más allá su lenguaje, es dibujante, grafista y muralista. El muralismo mejicano, influencia su obra; el movimiento muralista del siglo XX fue encabezado por los pintores mejicanos, Diego Rivera, Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, ellos buscan en la historia de Méjico, toman de su pasado indígena para crear su obra. Particularmente en su obra refleja la influencia de la obra de Orosco. El artista precisamente elige viajar por Latinoamérica encontrarse con la sociedad indígena, de allí Huacayñán, serie con la que obtendrá los mayores galardones y en la que busca una pintura propia, Latinoamericana.

¿Cuál es la imagen de Oswaldo? Pocos rasgos son los escogidos, solo aquellos capaces de promover la presencia del objeto completo, sus figuras no solamente son identificadas sino que trasmiten una cosa vívida y real. Para ello la forma modifica la tensión, modifica la tensión muscular, modifica el color de la piel, le da al rostro un cansancio así como la línea que traza el lápiz; el rostro o los pocos kilos que alteran el peso se nota y dan al observador la impresión del conjunto. Vemos temática, que entre el hacer y el pensar intenta profundizar, es el crítico con derecho a criticar, se convierte en un ciudadano con privilegio, toma una posición, ser un artista de una cultura.

En 1951 se inician las bienales, se abren definitivamente las bienales contemporáneas en el Brasil. En 1955 obtiene el Gran premio en Sao Paulo, consolidando aún más esa veta internacional. Su obra es verdaderamente fructífera, señala y refleja el dolor y la miseria que soporta no solo el hombre indio, sino la humanidad. Pertenece a esos países como Bolivia, Perú, los países de América central que buscan la reivindicación, por eso la verdadera forma de lo humano se constituyen también por sus características espaciales esenciales. Vemos las huellas del pasado que han dejado la huella en la memoria. Elije ser la memoria visual de un pueblo.

La unidad de la concepción del artista produce una simplicidad que, sin ser incompatible, manifiesta la virtud sólo cuando domina la abundancia de la existencia. Un cuerpo humano comprimido produce una tensión grande que impacta. Las formas surgen del interior y responden a un resultado del conocimiento. La figura humana, expresiva, gana en Guayasamín, toma un tamaño dominante, por eso la Capilla del Hombre, la forma adquiere su ubicación y proyección. La forma se altera según su punto de vista. La forma es la expresión de una Humanidad en fuga.

Bibliografía:

Th, W. Adorno: Critica de la cultura y sociedad II. Obra completa, 10/2. Akal. Madrid. España. 2009.

R. Arnheim: Arte y percepción visual. EUDEBA. Buenos Aires. 1962.

Maestros de la Pintura. N° 88 Latinoamericanos contemporáneos 2. Noguer - Rizzoli editores. Barcelona. España. 1973. (con prólogo de Osiris Chiericó).